La construcción industrializada supone la reducción del 60% de las emisiones de CO2 en su ejecución. Igualmente, comporta una disminución del consumo de agua en su fabricación y mantenimiento, y ofrece grandes posibilidades para el reciclaje y la reutilización de los materiales empleados.

 También es más eficiente y permite reducir los plazos de entrega y los costes. Estas y otras ventajas han sido puestas de relieve en numerosos estudios e informes como, por ejemplo, Vivienda Industrializada Sostenible.

En consecuencia, es ampliamente conocido que la industrialización de la arquitectura aporta beneficios, tanto a las empresas del sector como al cliente final, y que es una vía indiscutible hacia la sostenibilidad en la construcción.

Por todo ello, hay una pregunta que cobra más sentido que nunca: ¿por qué esta opción todavía es tan minoritaria en España? Actualmente no alcanza ni el 1%, cuando en Alemania o el Reino Unido se sitúa en el 9% y 7% respectivamente. Por no hablar de los Países bajos, donde llega al 50%. Y esto nos lleva a una segunda pregunta: ¿podría cambiar esta situación en un futuro cercano?

Con el viento a favor

Antes de aventurar una respuesta, sería útil tomar en consideración los factores que pueden determinar la evolución de la construcción industrializada en los próximos años.

Vivienda industrializada The Force Homes. Hombre de Piedra Arquitectos. Juan Manuel Rojas Fernández

El primero de ellos es la existencia de un ecosistema propicio para su desarrollo. Un rápido repaso de los actores principales en este ámbito permite constatar que dicho ecosistema, no solo va tomando cuerpo, sino que cuenta con perspectivas de crecimiento.

Sin ánimo de exhaustividad, estamos hablando de empresas industrializadoras como Neoblock, Cimpra, 011hThe Prototipo Company, Homm, Ttres Quality Group  o de promotoras como AEDAS homes, AVIT.-A o Vía Célere. Todas ellas tienen en común una nítida apuesta por la innovación y, en concreto, por la aplicación de la industrialización a las más variadas tipologías edificatorias.

Las empresas de la industria de materiales de construcción también evolucionan y colaboran para industrializar la construcción, como es el caso de Knauf aportando know-how en la construcción modular de baños y fachadas.

Además, están surgiendo iniciativas colectivas en el sector como es el caso de la Plataforma para la Industrialización de Viviendas  cuya razón de ser se basa en promover este cambio de paradigma.

A este conjunto cabe sumar distintos estudios de arquitectura con profesionales que trabajan o abogan por la industrialización, entre ellos: Morph Estudio, Estudio Lamela, Modulab, Baragaño u Hombre de Piedra.

El segundo factor a considerar es la buena marcha del sector de la construcción en su conjunto, a pesar de la pandemia, y, sobre todo, su vinculación cada vez más estrecha con las exigencias ambientales. Según, el Instituto de Estudios Económicos, la construcción será la actividad económica que liderará el crecimiento durante el año 2021 en España y una tendencia importante dentro del sector será el aumento de los proyectos dirigidos a mitigar el cambio climático.

Por otra parte, en el plan de recuperación para Europa, que es el mayor paquete de estímulo económico jamás financiado por la Unión Europea, la lucha contra el cambio climático tiene un papel muy destacado. Los planes de uso de los fondos europeos por parte de los estados miembros deben dedicar al menos el 37% del gasto total a inversiones y reformas que apoyen los objetivos de la acción por el clima.

En este contexto, la industrialización de la construcción se convierte en un modelo relevante para conseguir estos objetivos, dada su contribución a la reducción de las emisiones de CO2.

El tercer factor que puede influir favorablemente en la evolución de la construcción industrializada es la apuesta del gobierno en favor de la circularidad. No es casual, en este sentido, que la Estrategia Española de Economía Circular haya incluido a la construcción como uno de los sectores prioritarios de actuación para los próximos años,  por su peso en la recuperación económica, pero también porque la situación de los residuos de la construcción es mejorable: la tasa de reciclaje de estos residuos en España es muy baja.

Calidad, eficiencia, medio ambiente

Nadie sabe con certeza si la industrialización saldrá de su minorización y se convertirá en el estándar constructivo en breve. Lo que sí se puede afirmar con seguridad es que nunca antes las condiciones para que esto suceda habían sido tan favorables.

1_Instalaciones de industrialización de Ttres. Construcción de baños prefabricados

Instalaciones de industrialización de Ttres. Construcción de baños prefabricados

Es difícil pensar que el business as usual continúe en el sector y, como en cualquier otro ámbito, sus protagonistas saben mejor que nadie que el futuro pasa por ganar en calidad y eficiencia y por minimizar el impacto ambiental.

En este escenario, será más fácil que se produzcan algunos cambios económicos y culturales que podrían allanar aún más el terreno.

Así, por ejemplo, el sector de la construcción industrializada tiene que ser capaz de llegar a las economías de escala para convertir las inversiones en viables y los consumidores, tienen que dejar de ver este tipo de construcciones como algo de menor calidad y apreciar sus ventajas.

Las administraciones, por su parte, tienen mucho que ofrecer atreviéndose a incorporar de serie la industrialización a las promociones de vivienda pública tan necesarias y a la vez tan escasas. Si todas estas condiciones se articulan correctamente, la construcción en España podría dar en esta década un paso de gigante hacia un modelo más sostenible.