¿Aislamiento acústico o acondicionamiento acústico?

La intimidad se ve comprometida cuando el ruido se cuela por los rincones más insospechados de nuestras estancias. Por no hablar del malestar, la pérdida del confort y los daños contra la salud que una sobreexposición al ruido provoca, especialmente en franjas dedicadas al relax y al descanso.

Se estima que en España, una de cada cuatro personas, se ve expuesta a altos niveles de contaminación acústica; esto es, superando los 55dB recomendados por la OMS. El ruido no solamente causa obvios efectos perniciosos en la audición. También está asociado a trastornos del sueño, problemas cognitivos y enfermedades cardiovasculares. En entornos profesionales, como puede ser una sala de conferencias o un espacio de trabajo que requiera un ambiente acústico apropiado, el ruido puede convertirse en un auténtico problema que influye negativamente en el rendimiento y en la productividad. Dotar a un edificio de las oportunas condiciones de protección acústica es igual de importante, en términos de bienestar y confort, que respetar las garantías de eficiencia energética. Un edificio sin la adecuada protección acústica encierra en su interior numerosos conflictos. Y es un reto liberarlo de tales problemas. ¿Qué diferencias existen entre el aislamiento y el acondicionamiento acústico? ¿de qué hablamos cuando hablamos de absorción acústica?

Distintos pero complementarios: aislamiento y acondicionamiento acústicos

El propio CTE (Código Técnico de la Edificación), en la actualización de su Guía de aplicación del DB HR Protección frente al ruido, establece la definición de ambos conceptos. Entender la naturaleza de estos conceptos claves en el contexto de la acústica arquitectónica, nos ayudará a profundizar en la importancia de la protección en este ámbito.

Aislamiento acústico:

Se suele entender aislamiento acústico como el conjunto de procedimientos que se usan para poder reducir o, directamente (sin duda, lo más deseable), evitar la transmisión de ruidos; los cuales pueden ser aéreos o estructurales. Los ruidos pueden propagarse, bien desde un recinto a otro; bien desde el exterior al interior de un recinto o bien, precisamente, al revés: desde el propio recinto al exterior. Cuando se habla de “aislamiento” propiamente dicho, siempre se tienen en cuenta dos recintos diferentes: el ruido se genera en uno de ellos y se propaga al siguiente. El aislamiento acústico que realmente es relevante es el llamado in situ o aislamiento final de la edificación. Porque obviamente, el aislamiento obtenido in situ siempre es menor que el llamado aislamiento teórico o de laboratorio. Especialmente cuando hablamos de edificios en rehabilitación, puesto que pueden presentar defectos en la ejecución (falta de estanquidad en la puesta de obra de las carpinterías, presencia de rozas sin retacar en los elementos de fábrica, etc.) o contener puentes acústicos (por ejemplo debido a conductos de instalaciones que no se han ejecutado de forma conveniente).

Por lo tanto, y tal como se indica en la citada Guía DB HR: “el aislamiento acústico no sólo depende de los elementos constructivos proyectados para la separación entre los diferentes recintos, sino también de los encuentros entre ellos y de la ejecución de los mismos.”

Los valores límite de aislamiento acústico pueden agruparse en tres tipos:

  • Ruido interior: aéreo y de impactos entre recintos del edificio.
  • Ruido procedente del exterior.
  • Ruido procedente de otros edificios.

Acondicionamiento acústico:

La primera diferencia notable respecto al concepto anterior de aislamiento es que, cuando hablamos de acondicionamiento acústico, es para hacer referencia a un único recinto. Esto quiere decir que el sonido es tanto generado como percibido dentro del mismo recinto. Entendemos, por lo tanto, que el acondicionamiento acústico hace referencia a las medidas conjuntas que se toman para conseguir que dicho lugar alcance las condiciones acústicas adecuadas y un buen ambiente sonoro interior. Todo ello teniendo en cuenta la funcionalidad de la edificación. Por ejemplo, determinadas aulas dedicadas a la actividad docente, restaurantes, locales o salas de conferencias pueden convertirse en lugares donde seguir o mantener una conversación sea una auténtica desesperación. Ahí es donde intervienen las medidas de acondicionamiento acústico.

Estos lugares citados como ejemplo son excesivamente “ruidosos” porque suelen ser superficies reflectantes acústicamente. Al tener un tamaño amplio en términos generales, suelen contar con muy poca absorción. Y aquí es donde aparece un término interesantísimo en relación con los fenómenos de protección sonora: la absorción acústica.

Absorción acústica y tiempo de reverberación: claves del acondicionamiento

En el ámbito del acondicionamiento acústico existen dos conceptos absolutamente fundamentales: el tiempo de reverberación y la absorción acústica.

Cuando decimos que un lugar cuenta con muy poca absorción acústica, esto quiere decir que el sonido permanece durante más tiempo del debido en el ambiente; lo que conduce irremediablemente a que, poco a poco, los niveles de ruido de fondo aumenten. El sonido se propaga en forma de ondas en varias direcciones, rebotando en todas las superficies. Estas “reflexiones” son persistencia de la energía sonora, incluso una vez que desaparece la fuente principal que las provoca. Este fenómeno se conoce como “reverberación”. La absorción acústica implica, por lo tanto, la disminución de la energía acústica en un determinado lugar. La cual se disipa en energía calorífica, al ser absorbida por el medio que atraviesa.

Limitar la reverberación resultará fundamental para lograr los estándares correctos de confort acústico. Sin embargo, a pesar de los ejemplos referidos anteriormente (aulas, restaurantes, salas de conferencias…), las zonas comunes de los edificios son lugares que no deberían pasarse por alto en su relación con el aislamiento acústico del que ya hemos hablado. Porque si las zonas comunes de una edificación tienen una buena absorción acústica, esto implicará la mejora del aislamiento respecto a los recintos contiguos.

Los objetivos del aislamiento y del acondicionamiento, por lo tanto, pueden unirse en la consecución de una protección acústica de alto potencial.

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2019-03-11T14:23:10+00:00Biohabitabilidad|

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